Nombre común:

Mangosta enana

Especie:

Helogale parvula undulata

Familia:

Herpestidae
Subfamilia: Mungotinae

Orden:

Carnivora

Clase:

Mammalia

Se encuentra en un amplio rango de hábitats, principalmente en sabana, sabana arbolada, zonas boscosas y zonas de matorral seco, terrenos áridos y semiáridos. Se encuentran estrechamente relacionadas con termiteros, que usan como madrigueras.

Predominantemente insectívora, especialmente a base de termitas y escarabajos, pero también ciempiés, larvas de escarabajo y ocasionalmente pequeños vertebrados (pequeños mamíferos, geckos, serpientes y pájaros).

55 días.

13 años en la naturaleza y hasta 18 años en cautividad.

Grado de amenaza

BIOLOGÍA Y COMPORTAMIENTO:

La mangosta enana es el carnívoro más pequeño de África. Puede excavar sus propias madrigueras o vivir en termiteros abandonados.

Vive en grupos de entre 10 y poco más de 50 individuos. Tiene un interesante sistema social en el que existe una marcada jerarquía en la que el puesto más alto es ocupado por la hembra alfa, la de mayor edad, seguida por su compañero, con el que se suele emparejar de por vida. Esta pareja es la única que se reproduce de todo el grupo, ya que la actividad reproductora de las demás hembras es inhibida de manera hormonal por la hembra alfa.

La hembra tiene entre dos y tres camadas al año. Entra en celo pasadas unas tres semanas después del parto y las crías son destetadas a la 6ª o 7ª semana de vida.

La jerarquía del resto del grupo está basada en la edad, la pareja dominante es seguida en el rango social por los individuos más jóvenes. El resto de miembros de la colonia participan en el cuidado y alimentación de los pequeños, llevando comida al interior de la madriguera, jugando con ellos y haciendo las veces de canguros. Llegan a pasar más tiempo con las crías que los propios padres, que a su vez encabezan las jornadas de búsqueda del alimento y protegen la madriguera del ataque de depredadores e intrusos.

Este curioso sistema cooperativo en el cuidado de los pequeños, parece evitar la competencia entre adultos y aumentar la supervivencia de las crías. Las mangostas enanas no solo cuidan de los más pequeños, sino que también dan un trato especial a los individuos de más edad y a los heridos o enfermos. Les facilitan comida y cuidados extra, llegando incluso a retrasar o restringir los movimientos del grupo hasta que tiene lugar la recuperación.

CURIOSIDADES:

Establecen una relación de simbiosis con el toco keniata. Estas aves acompañan a las mangostas en su búsqueda de alimento, alimentándose de las mismas presas que éstas. A cambio de esta comida los tocos avisan con sus potentes llamadas a las mangostas de la presencia de depredadores, de manera que las mangostas pueden concentrarse en la búsqueda sin preocuparse de vigilar constantemente que no haya enemigos cerca. Se ha observado que los tocos pueden llegar a avisar de depredadores inofensivos para ellos y peligrosos únicamente para las mangostas.