Nombre común:

Lémur de cola anillada

Especie:

Lemur catta

Familia:

Lemuridae

Orden:

Primates

Clase:

Mammalia

Prog. de reproducción

ESB

A diferencia de otros lémures que pasan la mayor parte de su tiempo en los árboles, el lémur de cola anillada pasa mucho tiempo en el suelo. Como hábitat prefieren bosques de galería y arbustos del género Euphorbia, aunque también pueden vivir en otros tipos de bosques y selvas de Madagascar.

Frutas, hojas, flores, hierbas y, ocasionalmente, insectos.

120-135 días.

1 individuo o gemelos.

Alrededor de 27 años en la naturaleza y 30 en cautividad.

Grado de amenaza

BIOLOGÍA Y COMPORTAMIENTO:

La característica más llamativa de este primate endémico de Madagascar es su larga cola de anillos blancos y negros, que puede llegar a medir 60 cm de longitud. Presenta un pelaje de color gris, vientre blanco, hocico oscuro y manchas negras alrededor de los ojos. Son animales arbóreos y terrestres, aunque pasan la mayor parte del tiempo en el suelo, manteniéndose activos principalmente por la mañana.

El lémur de cola anillada es uno de los lémures más territoriales que existe, marcando su espacio a través del olor que desprende al frotar su cola contra glándulas oscuras situadas en la cara interna del antebrazo. Al agitar la cola dispersa el olor. Vive en grupos sociales de entre 6 y 24 individuos, donde la hembra siempre domina sobre el macho. Las crías suelen pasar unas dos semanas después de nacer agarradas al vientre de la madre, posteriormente pasan a la espalda. Los miembros del grupo se comunican utilizando diferentes vocalizaciones para alertar de posibles depredadores o para mantener la cohesión del grupo.

Es una especie amenazada. Su estado de conservación el vulnerable, debido principalmente a la pérdida de su hábitat por la deforestación y asentamientos humanos. Hay programas de protección de hábitats naturales y de cría en cautividad que intentan solucionar este problema.

CURIOSIDADES:

Estos animales únicos en Madagascar presentan curiosas características, como la presencia de garras en el segundo dedo de sus extremidades traseras, que usa para acicalarse. Además, se le puede observar en posturas tan relajantes como tomando un plácido baño de sol.