Bioparc Valencia abre al público una nueva zona, la “Cueva de Kitum”, un complejo recinto que une las zonas dedicadas a la sabana, el bosque ecuatorial y los humedales africanos.
El Monte Elgón es la segunda montaña más alta de Kenya, un antiguo volcán erosionado con una gran caldera. El monte se extiende por Kenya y Uganda, pero es en la ladera kenyata donde se encuentran unas singulares cuevas. La más famosa de ellas es la cueva de Kitum, que se adentra 200 m. en la montaña.
A los primeros investigadores les pareció que la cueva volcánica había sido modificada por el hombre, con marcas de herramientas agrandando sus paredes, y les llevó a pensar en fabulosas expediciones de los antiguos egipcios en busca de oro y piedras preciosas.

Al caer la noche, se desvela el misterio. Los elefantes de la zona se adentran en ella en busca de sales minerales, que obtienen rascando las paredes con sus colmillos. Otros animales como los búfalos, se benefician de la acción de los paquidermos. Así, el visitante de Bioparc que se adentre en la cueva se encontrará una zona elevada y seca, desde la que contemplará, hacia el oeste, el rebaño de elefantes que espera la llegada de la noche para entrar en la cueva.
Sin embargo los habitantes más numerosos de Kitum son miles de murciélagos, posibles vectores de un terrible asesino. La aldea llamada Évola se encuentra cerca de Kitum. En ella se registró por primera vez una epidemia del temible virus del mismo nombre, después que un investigador que se había adentrado en la cueva enfermara y muriese en la aldea.
Todos estos datos sugirieron al equipo de Rain Forest, empresa española que diseña y gestiona Bioparc, la inclusión de esta cueva como elemento singular en el parque. Pero fueron más allá, al imaginar que la cueva no se quedara en la ladera kenyata, sino que, por así decirlo, atravesase el Monte Elgón y se abriese en el lado ugandés al lago Kyoga, por el que fluye el Nilo entre los grandes lagos africanos, famoso por su gran cantidad de peligrosos cocodrilos del Nilo.
Así, el lado este de la cueva de Kitum en Bioparc desciende hacia un ambiente más húmedo, hasta transportar al visitante a un nivel bajo el agua. Entre estalactitas el público se encontrará en el lecho subacuático de los grandes lagos africanos. En ellos descubrirá, además de los cocodrilos del Nilo, grandes tortugas de concha blanda, ranas con uñas, y miles de peces cíclidos de los lagos Tanganyka y Malawi, tan coloridos como los peces de los arrecifes de coral, peces pulmonados capaces de soportar sequías de varios meses enterrados en el lodo, tilapias o grandes depredadores como la perca del Nilo.

Pero sin duda, las estrellas de este universo acuático serán los hipopótamos. Hasta ahora los valencianos conocían a estos grandes mamíferos asomando su cabeza, a veces tan sólo los ojos, nariz y orejas, en su pequeña balsa del Zoo de Viveros. O bien, torpes y pesados, soleándose fuera del agua. Ahora estos animales aparecerán gráciles, en todo su esplendor, evolucionando bajo el agua, junto con las especies con las que comparten el complejo ecosistema de los humedales africanos.
Valencia cuenta con la primera visión subacuática para hipopótamos en España, la cuarta de Europa, después de Berlín, Hannover y Copenhague. Pero en nuestro caso, más compleja y natural, al incluir muchas otras especies con las que los grandes mamíferos comparten su hábitat natural.
En un último guiño al visitante, y siguiendo la filosofía que rige el diseño de inmersión en Bioparc, desde la propia cueva se podrá ver hacia un lado, los elefantes en la recreación de la sabana etiópica que habitan, y tan sólo girando la cabeza, los humedales ricos de vida que acabamos de describir, por encima del nivel del agua.
Y más allá, tras el Nilo y los grandes lagos, comienza el bosque ecuatorial de la cuenca del Congo, y desde la sombra y comodidad de la cueva se podrán observar antílopes sitatunga, mangabeys, cercopitecos y nuestro grupo reproductor de gorilas, aparentemente capaces de llegar hasta el bancal arenoso donde se solean los cocodrilos.
Hasta le fecha de apertura de la cueva, se han incorporado a sus rías los siguientes animales:
La dificultas de las visones subacuáticas con hipopótamos obedece a un solo factor: sus heces. A diferencia de los delfines, o los tiburones y peces de acuario, especies piscívoras de gran eficacia digestiva y heces relativamente fáciles de eliminar por los modernos sistemas de filtración, los hipopótamos son herbívoros con un sistema digestivo primitivo, incapaces de digerir la celulosa que compone el 80% de su dieta. Esto implica que cada hipopótamo debe ingerir una gran cantidad de comida al día, la mayor parte de la cual pasa por su sistema digestivo sin alterarse.
Cada hipopótamo produce al día unos 50 Kg de bostas en el agua, reto con el que tuvimos que enfrentarnos a la hora de abordar la compleja hidráulica de este sistema.
Bioparc ha utilizado todos los medios necesarios para que la cueva de Kitum sea el resultado de un trabajo de calidad sin escatimar recursos, ni profesionales ni económicos. Un proyecto que ha requerido de unaperfecta coordinación del personal implicado y de empresas españolas así como procedentes de distintas nacionalidades, desde Japón a Estados Unidos. Un esfuerzo que ha permitido solucionar las dificultades propias de un proyecto tan complejo como éste y la consecución de algo único en el mundo.
La cueva de Kitum, es fruto de una apuesta firme en ingeniería y tecnología donde en todo momento se ha pensado en el máximo bienestar para el animal. Es por ese motivo que el diseño desde el principio buscó la máxima satisfacción de los verdaderos inquilinos de esta cueva. Un buen ejemplo es la simulación del río donde vemos sumergirse a los hipopótamos y que, con una profundidad de 1,80 m, tiene una disposición blanda con pendientes accesibles para los animales o el vidrio templado y laminar de 4cm con el que se ha confeccionado el tanque de tortugas y peces. En el tratamiento de las aguas destaca la eliminación de sólidos del agua mediante el desbaste y tamizado, la filtración mecánica y recirculación de todo el volumen de agua cada hora en los tanque des peces, tortugas y cocodrilos y cada media hora en el de hipopótamos y la garantía de una máxima calidad higiénica gracias al uso del ozono, que también aporta al agua la oxigenación adecuada.
Es importante mencionar que las aguas están calefactadas para cubrir los requerimientos biológicos de cada especie. Para este calentamiento del agua se combina la instalación de placas solares con una caldera con circuito cerrado.
Como detalle curioso, el metacrilato de 10 cm de espesor utilizado en el acuario de hipopótamos ha supuesto el 8% de la inversión total y llegó desde Japón.
Una gran inversión tecnológica, un trabajo constante en la sala de filtración, en el control del agua, en el mantenimiento de los cobijos y en diferentes zonas para que el visitante pueda disfrutar de esta zona que supone conocer los humedales con un nivel de calidad único en el mundo.